Capítulo 1. Cascos azules en día lluvioso

Pequeña autorrevelación.

Tengo puestos los cascos azules que suelo llevar al gimnasio. Escucho unas viejas canciones que guardo en la lista de reproducción de mi ordenador portátil. Son las 19.36h de un sábado lluvioso. Fuera está muy oscuro.

RAP DE PLATÓN
RAP DE DESCARTES

Los que rapean son dos alumnos. Los conocí hace unos años, cuando trabajaba en el colegio Montserrat de Barcelona. Les propuse rapear a los autores de la selectividad. Ellos me animaron a que hiciera los coros en una de ellas. De no haberlo hecho, ahora no tendría ningún registro de mi voz cantada. 

El cáncer me roba la voz a hurtadillas, no puedo cantar. Por eso ahora me agrada escuchar estos registros. Por caseros e inexpertos que me parezcan, me traen recuerdos de los momentos en que la filosofía y la voz me han acompañado.

Creo que no le resulta ajeno a nadie, cómo en la pérdida aprendemos a querer más lo que hacemos. Eso todo el mundo lo sabe. 

Pero vivirlo, ¡ay! Resulta un tanto más intenso.

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